En el cuadro, tanto los ojos del Niño como los de la Madre se dirigen a tí, desde cualquier lugar que lo mires. De ahí que, en primer lugar no parece que el Niño presente el cáliz de su Sangre a la Madre,ni que lo ofrezca al Padre Celestial. Por lo tanto, dado que los ojos del Niño y de la Virgen se encuentran directamente con la mirada del observador, y que el Niño le ofrece el cáliz de su Sangre y la Virgen con su mano le invita a aceptarlo, no cabe duda de que el significado fundamental del cuadro es el ofrecimiento del cáliz por parte del Niño a todos los que lo miran, es decir que fijan su mirada de fe en su Sangre, como si repitiera para ellos las palabras de la última cena: “Tomad y bebed todos de él. Éste es el cáliz de mi sangre para la nueva y eterna alianza, derramada por vosotros y por todos en remisión de los pecados.” Ofrecimiento que la Virgen apoya con su mirada amorosa y con el gesto acogedor de su mano derecha.
¿Quién rechazaría un ofrecimiento hecho por un Niño tan tierno e inerme, confirmado por el rostro tan hermoso y dulce de la Madre? “ El significado fundamental del cuadro es el ofrecimiento del cáliz por parte del Niño a todos los que lo miran, es decir que fijan su mirada de fe en su Sangre.”